El indio que no cumplía su palabra – Siux Oglala

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En el origen del mundo, cuando todavía no había demasiada gente, el Gran Espíritu podía acercarse a cada persona y darle aquello que necesitaba. Pero cuando sobre la tierra ya había mucha gente, el Gran Espíritu no podía escucharlos a todos, por lo que decidió colocar una roca en forma de hombre en la tierra de los indios siux oglala y les dijo:

– Hay personas por toda la tierra, así es que yo he de viajar por todo el mundo. Si alguno de vosotros necesita ayuda, que venga aquí y se lo pida a la roca. Esta roca tiene el poder de comunicarse directamente conmigo.

Entonces, los siux oglala se acostumbraron a hablar con aquella roca y, cuando escaseaban los bisontes o había mucha sequía, le pedían ayuda a la roca y, al poco tiempo, se resolvían sus problemas.

En la tribu de los siux oglala había un indio llamado Raya Rota a quien no le gustaba cazar y vivía muy pobremente. Un día que no tenía nada para comer, Raya Rota se acercó a la roca y le dijo:

– Ya ves que soy pobre y desgraciado. ¿Podrías ayudarme? Sé que eres tan poderosa como el Gran Espíritu.

La roca le contestó:

– Desde que te conozco, no te he visto cazar nunca.

– Es que tengo un arco muy malo, mi lanza no tiene punta y he perdido mi hacha –le contestó Raya Rota- y, además, mis piernas son débiles y no puedo correr detrás de los ciervos.

– ¿Y entonces por qué no vas a pescar? – le preguntó la roca.

– La última vez que atrapé un pez, se me escapó y se llevó el arpón.

– ¿Qué quieres entonces?- dijo la roca .

– Querría un ciervo pequeñito. A cambio, yo te taparía con mi manta de piel de bisonte. En invierno las noches refrescan y tendrás frío.

La roca le dijo que se guardase la manta y que le concedería el deseo.

– No, yo quiero regalártela – dijo Raya Rota- seguro que tú la necesitas más que yo.

El indio tapó la roca con su manta, llena de agujeros, y se marchó.

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Cuando volvía hacia su tienda, Raya Rota encontró un pequeño ciervo muerto. Lo cogió, le arrancó la piel y lo puso en el fuego a asar. Mientras el ciervo se tostaba, comenzó a hacer mucho frío y Raya Rota pensó: “¿Por qué habré dado mi manta a una roca?. Me parece una estupidez tapar a una roca y yo mientras pasando frío”. Así que dejó al ciervo asándose y volvió a la roca para recoger su manta. Así lo hizo Raya Rota: se cubrió con la manta y, después de comerse el ciervo, se fue a dormir.

Al cabo de unos cuantos días, Raya Rota volvió a tener hambre y pensó: “Volveré a la roca y le pediré que me dé más comida”.

– Todopoderosa roca: tengo hambre, mucha hambre. ¿Podrías darme un poco de carne? –le dijo el indio.

– ¿Qué has hecho con el ciervo que te di?

– Era un animal muy pequeño y me ha durado poco tiempo.

– ¿Aún no has arreglado tus armas para cazar? –dijo la roca.

– La cuerda de mi arco se ha roto. Necesito piel de bisonte para hacerme una. Si me proporcionas un bisonte tendrás mi agradecimiento.

La roca parecía dudar y entonces el indio le dijo:

– Te daré mi manta. Pronto lloverá y con ella estarás cubierta.

El indio volvió a su casa y al llegar se encontró con un bisonte muerto. Raya Rota le arrancó la piel, la puso a secar y a continuación puso la carne a asar. Pero el indio había cogido poca leña y el fuego no era suficiente para un animal tan grande así que se fue al bosque a por más leña. Al poco rato, comenzó a llover y a hacer mucho frío. Calado hasta los huesos, Raya Rota dijo: “¡Qué estúpido he sido al darle mi manta a una roca!. La roca puede aguantar el mal tiempo sin peligro, mientras yo me puedo morir por la humedad y el frío”.

Con esta idea en mente, el indio volvió a la roca y recogió su manta. Después, emprendió el camino de vuelta a casa con la manta a sus espaldas. Al llegar, observó que el bisonte había desaparecido.

Raya Rota comprendió que la roca le había castigado por no cumplir con su palabra así que volvió delante de la roca y rogó y rogó que le ayudase.

La roca no le hizo caso y Raya Rota se entristeció mucho por su comportamiento. Desde aquel día, Raya Rota entendió que para merecer los favores del Gran Espíritu era necesario su esfuerzo personal. En caso contrario era mejor no pedir nada y, si los espíritus tenían la generosidad de regalarle alguna cosa, agradecérselo.

FIN

Fuente:  centros mec /cp miralvalle

¿SABÍAS QUÉ?

  • La nación Sioux esta dividida en tres grupos principales, divididos a su vez en otros más pequeñao. Estos tres grupos son: Santee (Dakota), Yankton-Yanktona y Lakota (Teton).
  • Los lakota o lakhota son un pueblo nómada que vivía en las márgenes del norte del río Misuri. Lakota, en su propio idioma significa “amigo” o “aliado”.
  • Los Sioux Oglala o Lakota Onglala son una tribu perteneciente al grupo de los Lakotas.  Actualmente habitan en su mayoría en la reserva de Pine Ridge (Dakota del Sur, EE.UU.). Población: 38.000 (1995)
  • Personajes destacados de esta tribu son Caballo Loco (Tasunka witko), Nube Roja (Makhpyia-luta), Alce Negro (Hehaka Sapa).

Más información: thecircumference.org/oglala-lakota

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